¿Cómo es la vida de cada uno de esos niños y niñas que aparece en
materiales destinados a la pornografía infantil? ¿Cuáles son sus pensamientos
y sentimientos?
La mayoría de estudios refieren que los niños y niñas que han sido víctimas de cualquier delito sexual, incluyendo la pornografía infantil, enfrentan heridas emocionales graves que en el mejor de los casos, aprenderán a sobrellevar por el resto de sus días.
Un niño o niña cosificados a través de la pornografía infantil seguramente maneja dificultades en la vivencia y expresión del amor, ya que éste fue experimentado en sus vidas a través de la sexualidad desde la perspectiva adulta. La más común manifestación es una baja autoestima la que redundará en el convencimiento de que sólo son capaces de funcionar en una actividad sexual como la pornografía o prostitución.
Las implicaciones que la pornografía vía Internet tiene para sus familias y para la sociedad es también enorme. Cuántos padres de familia no experimentan la zozobra diaria al pensar que sus niños y niñas tienen acceso a esta información, sin ninguna restricción a través de una simple conexión en la computadora.
Pareciera que la percepción que las familias y la sociedad tienen del Internet es que se trata de un medio inseguro y de amenaza para los niños y niñas. Pensamientos y sentimientos contradictorios y ambiguos aparecen ya que esta tecnología es percibida como un medio de información eficaz, pero también peligrosa para los y las menores de edad.
Cabe también la reflexión sobre cuántos padres y madres ni siquiera conocen el peligro en el que se encuentran sus hijos e hijas a través de este recurso tecnológico el cual, sin su acompañamiento, los coloca en alto riesgo de ingresar solamente a información inadecuada para su edad y desarrollo integral, o los pone en una posición vulnerable de ser reclutados para la pornografía o prostitución infantil.
Mayra Insfrán
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